viernes, noviembre 26, 2004

Acerca de una mascota

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.126,19
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach
En órbita alrededor de la Tierra

Al fin la ameba espacial está con su dueño, el Almirante Pearlson. La muy condenada, en cuanto llegó a las cercanías de Júpiter, seguramente reconoció el vecindario, porque nos escupió y fue hacia la Tierra a toda velocidad. Al verla regresar a casa sana y salva el Almirante ha estado a punto de soltar una lagrimita.

Confieso que yo también me he emocionado mucho. Me he puesto a pensar en lo increíble que es que una mascota encuentre el camino de regreso a casa desde una distancia tan grande. Y me he acordado de mi gato Schrödinger.

Cuando yo era niño y vivía en el planeta Corianna III, tenía como mascota ese gato. Un día que fuimos de excursión al centro de la Galaxia, Schrödinger se escapó de la nave y cayó dentro del agujero negro. Claro, toda la familia lo dimos por muerto. Pero no, encontró el camino a casa.

Reapareció meses antes. Había escapado del agujero negro convertido en un haz de rayos-X. Yo quería tenerlo en casa, pero mi padre dijo que no, que ya teníamos un gato y que dos eran demasiados. Así que nos quedamos con el Schrödinger-gato y y el Schrödinger-haz de rayos-X entró a trabajar en el Departamento de Radiología del hospital de nuestra ciudad. Allí estuvo feliz hasta que falleció en un accidente laboral al chocar contra un trozo de plomo, curiosamente el mismo día y a la misma hora en que el Schrödinger-gato cayó al agujero negro.

Sí. Los científicos dijeron que no tenía sentido y nosotros nunca lo entendimos. Lo cierto es que se me murió el mismo gato dos veces el mismo día. Y eso marca.

jueves, noviembre 25, 2004

Son cosas que pasan

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.125,19
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach
Rumbo a la Tierra

Mientras estábamos rumbo al sistema Xerkum a través del hiperespacio, nuestra piloto, la teniente Swahili, solicitó hablar conmigo en privado. Avergonzada confesó que no sabía dónde estaba el sistema Xerkum y que se había limitado a poner un rumbo aleatorio. Le contesté que no se preocupase, que ya pararíamos a preguntar.

Tras mantener una tensa discusión con mi espejo robotizado acerca de mi forma física, subí al puente de mando y ordené abandonar el hiperespacio y pasar a espacio normal.

La nave apareció atrapada dentro de algo que parecía sopa multicolor.
-¡Una tormenta de plasma! -grité-. ¡Teniente Swahili, sáquenos de aquí!.
Como siempre, el maldito S'poc tenía algo que decir:
-Capitán Nuwen, con su permiso -dijo totalmente tranquilo y sin tener mi permiso-, los sensores muestran que en el exterior la temperatura es demasiado baja como para tratarse de una tormenta de plasma. Además, el fluido tiene consistencia orgánica.

En ese momento la teniente Leet, telépata oficial de la nave, se me acercó y me soltó dos bofetadas. Culpa mía. Confieso que estaba barajando mentalmente varias posibilidades para el fluido orgánico, a cual más obscena. Intentando parecer digno me recosté incómodamente en mi incómodo sillón de capitán e inquirí al Primer Oficial S'poc:
-Explíquese.
-Verá, capitán, parece que al salir del hiperespacio hemos ido a caer dentro de una ameba gigante espacial -dijo como si fuese lo más normal del mundo-. Estamos atrapados. Y mis cálculos indican que hay un 95.8% de probabilidades de que la nave sea digerida en menos de dos días.
-¡¿Y lo dice tan tranquilo?! -le grité-. ¡Usted no es un vulcaniano! ¡Actúe como un cetiano y déjese llevar por sus impulsos!.
-¡A la orden, capitán! -gritó a su vez S'poc entusiasmado.
A continuación corrió a toda velocidad en torno al puente de mando para coger impulso y me dio una patada en mis partes. Por suerte yo había dejado mis testículos en la lavadora.

-Teniente Swahili, en qué rumbo nos arrastra la ameba -me alejé de S'poc.
-Hacia la Tierra, capitán. Debe ser la ameba del Almirante Pearlson.
-¡Misión cumplida! ¡Champán para todos! -ordené. Y me fui corriendo a sacar mis testículos de la lavadora y esconderlos a donde los puntapiés de S'poc no llegasen.

miércoles, noviembre 24, 2004

Dicen que en la Flota Estelar se ve acción

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.124,15
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach
Rumbo al sistema Xerkum

Estando en órbita alrededor de la Tierra recibimos una llamada del Alto Mando de la Flota Estelar, prioridad alta. La contesté por mi canal privado: era para asignarnos nuestra primera misión.

La expliqué ante los oficiales en el puente de mando.
-Señores, el Alto Mando acaba de asignarnos nuestra primera misión, en el sistema Xerkum. Hace tres días terrestres estándar al Almirante Pearlson, de vacaciones en ese sistema, se le escapó su mascota, una ameba gigante espacial que responde al nombre de Esponjosa. Hemos recibido la orden de encontrarla y devolvérsela al Almirante, que ha ofrecido una gratificación de 300 créditos.

Me he callado que si la busca una nave de la Flota es precisamente para que el Almirante pueda evitar el pagar la gratificación.

Luego he ofrecido a la tripulación una disertación sobre amebas gigantes espaciales, más que nada para usurpar las funciones de S'poc como Oficial Científico. Tampoco he dicho nada nuevo: que tienen miles de kilómetros de tamaño, que se alimentan de materia orgánica, que son como amebas pero gigantes y espaciales, bla, bla, bla. He ilustrado mi charla con algunas imágenes de archivo de la Flota Estelar:

-Caso AF-1.345/34M. "Una ameba gigante espacial devora las colonias del sistema Nuevo Peterson (ahora llamado Nuevo Nuevo Peterson)".
-Caso AF-1.345/34N. "Una nueva ameba gigante espacial devora las colonias del sistema Nuevo Nuevo Peterson (ahora llamado sistema Reserva Natural de Amebas Gigantes Espaciales)".
-Caso BR-3.458/01B. "Informe de inteligencia sobre las causas de la desaparición de treinta colonias en espacio Brek'to'nak".

He creído escuchar ciertos murmullos de desaliento entre los oficiales. Para contrarrestarlos me he levantado de un salto y he gritado a nuestra piloto, la teniente Swahili:
-¡Teniente Swahili, rumbo al sistema Xerkum!.
Luego he comunicado el objetivo de la misión a toda la tripulación por el canal interno de radio. Para intentar tranquilizarlos he añadido:
-Les aseguro que no corremos peligro. Recuerden que Esponjosa es la ameba espacial del Almirante Pearlson y ha sido convenientemente educada por él.
-Capitán Nuwen -ha dicho S'poc-, me permito recordarle que el Almirante Pearlson es de sobra conocido en las fiestas del Alto Mando por acabar él sólo con todos los canapés.

Por un momento he imaginado a Esponjosa viéndonos a todos como un enorme montón de canapés. Ciertamente es para alarmarse. ¡Maldito S'poc!. Ordené al Oficial Jefe de Cocina que preparase varias toneladas de canapés como contramedidas. Ha puesto el grito en el cielo diciendo que el canapé es un producto esnob y ridículo y ha sugerido montaditos de pata, pero ha tenido que cumplir la orden.

Finalmente reuní a toda la tripulación en la sala de conferencias y nos comimos las toneladas de canapés. La tripulación es ahora consciente de que podemos superar a la ameba espacial. Ha sido una inyección de moral inmediata. Nos hemos sentido pantagruélicos, unicelulares.

Seguimos rumbo al sistema Xerkum.

domingo, noviembre 14, 2004

La verdad es que mareo

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.114,15
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach.
En órbita alrededor del planeta Tierra.

Hoy he recibido una comunicación del Alto Mando de la Flota Estelar. Me informan que debemos seguir orbitando la Tierra a la espera de recibir alguna misión en los próximos días. No sé para qué nos hicieron embarcar entonces.

Dicen los capitanes de otras naves que orbitar la Tierra es una de las experiencias más bonitas que han vivido. A mí dar tantas vueltas me marea. Sé que como capitán que soy no debería confesarlo, pero cuando estoy a bordo me mareo y si pudiera vomitaría por la borda.

Durante una de las órbitas pasamos cerca de la Base Comercial Lagrange 4 y nos vimos envueltos en un atasco espectacular. Había varios miles de kilómetros de retenciones; cientos de miles de naves esperando para entrar al aparcamiento de la Base Comercial. Para hacer la espera menos tensa he intentado entablar una charla casual e intrascendente con mi Primer Oficial, el señor S'poc.

-Menudo atasco, ¿eh, S'poc? -he dicho-. Se nota que se acercan las Navidades.
-Capitán Nuwen, con el debido respeto -ha contestado-, no debería usted presuponer que todos los usuarios de los otros vehículos espaciales proceden de una cultura de raíz cristiana.

He emitido un gruñido gutural a modo de respuesta, de forma que no me comprometiese a nada, y he fingido estudiar informes oficiales mientras pensaba qué demonios me había dicho S'poc. Al final no he podido llegar a ninguna conclusión. Además, los informes oficiales me dan dolor de cabeza.

Harto del atasco he ordenado que hagan sonar la sirena para que las demás naves nos dejen pasar. S'poc ha comenzado a decir que el reglamento sólo permite usar la sirena en caso de emergencia, pero lo he mandado callar. Me he puesto en pie y con mi mejor pose autoritaria he ordenado a mi Oficial de Armamento:
-¡Señor Sauer, haga sonar la sirena!.
-¡Capitán, tenemos un problema! -ha gritado-. ¡El sonido no se propaga en el espacio! ¡Las demás naves no oyen la sirena!.
-¡Alerta roja! ¡Todos a sus puestos! -he dicho yo.

Tras eso he bajado la alerta roja a alerta de un rojo algo menos intenso y me he retirado a mi camarote. Desde allí he llamado a mi Oficial Científico, que ha resultado ser el señor S'poc. Me sorprendió que él fuera también el Oficial Científico. S'poc también estaba sorprendido. Sospecho que la computadora de la nave improvisó el nombramiento sobre la marcha.

-Señor S'poc, como Oficial Científico, espero que investigue usted por qué el sonido de la sirena no se propaga en el espacio. Quiero un informe sobre mi mesa por la mañana.
-Sí, capitán. Aunque preliminarmente ya puedo avanzarle que es debido a que la sirena en realidad es un ser mitológico.

No le he creído. Cuando se ha ido he revisado la lista de la tripulación. S'poc tiene razón. Tenemos a bordo humanos, cetianos, centauris, marcianos, veganos e incluso algún vegetariano. Pero ninguna sirena.

sábado, noviembre 13, 2004

Zarpamos por primera vez

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.113,22.
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach.
En órbita alrededor del planeta Tierra.

Hoy al fin me he decidido a tomar el mando de esta nave. Llevaba atracada en los astilleros varios meses. Iba a verla todos los días y los robots-obreros ya me consideraban uno de ellos.

Cuando esta tarde fui a tomar posesión del mando de la nave toda la tripulación ya estaba embarcada, a excepción de mi Primer Oficial, el señor S'poc. Estaba esperándome en el muelle para presentarse antes de subir a bordo. Tras saludarlo le he preguntado si su nombre no podría considerarse un plagio del nombre del Primer Oficial del Enterprise de "Star Trek", el señor Spock. El señor S'poc me ha recordado que el señor Spock era Oficial Científico, y no Primer Oficial. Yo me he reafirmado en que era Primer Oficial y él en que era Oficial Científico. La discusión ha ido subiendo de tono y los gritos se oían en todo el muelle de atraque. Los demás oficiales nos miraban al pasar. Al final la máquina expendedora de tabaco nos ha dicho que Spock era tanto Primer Oficial como Oficial Científico, y nos ha prometido un mechero a cada uno si nos callábamos.

Ahora tengo un mechero en el puente de mando. El señor S'poc tiene otro. Estamos contentos, aunque en el puente de mando está prohibido fumar. De todas formas yo no fumo. Pensándolo bien no sé para qué quiero el mechero.

He comentado con S'poc que el diseño de la nave es bastante tosco y feo. Aún así tenemos el menos feo de entre todos los diseños existentes. Algunas naves tienen una distribución visual claramente ofensiva, sin duda soportable sólo por formas de vida que carezcan de órganos oculares. Lo único que me gusta del diseño de la nave es su color negro. Ni siquiera el sillón del capitán es cómodo.

Recordatorio: Mandar a Tobacco-Droids S.A. la siguiente nota:
"He creído detectar un fallo en la programación de una de sus máquinas expendedoras de tabaco, concretamente la situada en el muelle de atraque número 4 de la Base Estelar Delaney. Esta tarde dicha máquina nos ha mandado a callar a mi Primer Oficial y a mí. En concreto ha dicho "cierren el pico de una vez". Puesto que mi Primer Oficial es cetiano y yo soy humano ambos carecemos de pico, por lo que la máquina expendedora incurrió en una incorrección anatómica grave. Ruego revisen este fallo en su programación por si pudiera ser extensivo a otros de sus droides".