domingo, noviembre 14, 2004

La verdad es que mareo

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.114,15
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach.
En órbita alrededor del planeta Tierra.

Hoy he recibido una comunicación del Alto Mando de la Flota Estelar. Me informan que debemos seguir orbitando la Tierra a la espera de recibir alguna misión en los próximos días. No sé para qué nos hicieron embarcar entonces.

Dicen los capitanes de otras naves que orbitar la Tierra es una de las experiencias más bonitas que han vivido. A mí dar tantas vueltas me marea. Sé que como capitán que soy no debería confesarlo, pero cuando estoy a bordo me mareo y si pudiera vomitaría por la borda.

Durante una de las órbitas pasamos cerca de la Base Comercial Lagrange 4 y nos vimos envueltos en un atasco espectacular. Había varios miles de kilómetros de retenciones; cientos de miles de naves esperando para entrar al aparcamiento de la Base Comercial. Para hacer la espera menos tensa he intentado entablar una charla casual e intrascendente con mi Primer Oficial, el señor S'poc.

-Menudo atasco, ¿eh, S'poc? -he dicho-. Se nota que se acercan las Navidades.
-Capitán Nuwen, con el debido respeto -ha contestado-, no debería usted presuponer que todos los usuarios de los otros vehículos espaciales proceden de una cultura de raíz cristiana.

He emitido un gruñido gutural a modo de respuesta, de forma que no me comprometiese a nada, y he fingido estudiar informes oficiales mientras pensaba qué demonios me había dicho S'poc. Al final no he podido llegar a ninguna conclusión. Además, los informes oficiales me dan dolor de cabeza.

Harto del atasco he ordenado que hagan sonar la sirena para que las demás naves nos dejen pasar. S'poc ha comenzado a decir que el reglamento sólo permite usar la sirena en caso de emergencia, pero lo he mandado callar. Me he puesto en pie y con mi mejor pose autoritaria he ordenado a mi Oficial de Armamento:
-¡Señor Sauer, haga sonar la sirena!.
-¡Capitán, tenemos un problema! -ha gritado-. ¡El sonido no se propaga en el espacio! ¡Las demás naves no oyen la sirena!.
-¡Alerta roja! ¡Todos a sus puestos! -he dicho yo.

Tras eso he bajado la alerta roja a alerta de un rojo algo menos intenso y me he retirado a mi camarote. Desde allí he llamado a mi Oficial Científico, que ha resultado ser el señor S'poc. Me sorprendió que él fuera también el Oficial Científico. S'poc también estaba sorprendido. Sospecho que la computadora de la nave improvisó el nombramiento sobre la marcha.

-Señor S'poc, como Oficial Científico, espero que investigue usted por qué el sonido de la sirena no se propaga en el espacio. Quiero un informe sobre mi mesa por la mañana.
-Sí, capitán. Aunque preliminarmente ya puedo avanzarle que es debido a que la sirena en realidad es un ser mitológico.

No le he creído. Cuando se ha ido he revisado la lista de la tripulación. S'poc tiene razón. Tenemos a bordo humanos, cetianos, centauris, marcianos, veganos e incluso algún vegetariano. Pero ninguna sirena.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

El cobre oxidado de mis escamas se ha vuelto de un tono verdoso que me produce una grave angustia.
Reposo en zona Neutra; entonando mi canto con las ruedas de tantos mecheros gastados...esos que por si solos no sirven para nada pero que al menos emparejados me iluminan y calientan.
PD:Lo he dejado

25 de diciembre de 2008 11:27  

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