jueves, noviembre 25, 2004

Son cosas que pasan

Cuaderno de bitácora.
Fecha estelar 41.125,19
Capitán Dagon Nuwen al mando de la nave El rostro de Rorschach
Rumbo a la Tierra

Mientras estábamos rumbo al sistema Xerkum a través del hiperespacio, nuestra piloto, la teniente Swahili, solicitó hablar conmigo en privado. Avergonzada confesó que no sabía dónde estaba el sistema Xerkum y que se había limitado a poner un rumbo aleatorio. Le contesté que no se preocupase, que ya pararíamos a preguntar.

Tras mantener una tensa discusión con mi espejo robotizado acerca de mi forma física, subí al puente de mando y ordené abandonar el hiperespacio y pasar a espacio normal.

La nave apareció atrapada dentro de algo que parecía sopa multicolor.
-¡Una tormenta de plasma! -grité-. ¡Teniente Swahili, sáquenos de aquí!.
Como siempre, el maldito S'poc tenía algo que decir:
-Capitán Nuwen, con su permiso -dijo totalmente tranquilo y sin tener mi permiso-, los sensores muestran que en el exterior la temperatura es demasiado baja como para tratarse de una tormenta de plasma. Además, el fluido tiene consistencia orgánica.

En ese momento la teniente Leet, telépata oficial de la nave, se me acercó y me soltó dos bofetadas. Culpa mía. Confieso que estaba barajando mentalmente varias posibilidades para el fluido orgánico, a cual más obscena. Intentando parecer digno me recosté incómodamente en mi incómodo sillón de capitán e inquirí al Primer Oficial S'poc:
-Explíquese.
-Verá, capitán, parece que al salir del hiperespacio hemos ido a caer dentro de una ameba gigante espacial -dijo como si fuese lo más normal del mundo-. Estamos atrapados. Y mis cálculos indican que hay un 95.8% de probabilidades de que la nave sea digerida en menos de dos días.
-¡¿Y lo dice tan tranquilo?! -le grité-. ¡Usted no es un vulcaniano! ¡Actúe como un cetiano y déjese llevar por sus impulsos!.
-¡A la orden, capitán! -gritó a su vez S'poc entusiasmado.
A continuación corrió a toda velocidad en torno al puente de mando para coger impulso y me dio una patada en mis partes. Por suerte yo había dejado mis testículos en la lavadora.

-Teniente Swahili, en qué rumbo nos arrastra la ameba -me alejé de S'poc.
-Hacia la Tierra, capitán. Debe ser la ameba del Almirante Pearlson.
-¡Misión cumplida! ¡Champán para todos! -ordené. Y me fui corriendo a sacar mis testículos de la lavadora y esconderlos a donde los puntapiés de S'poc no llegasen.